La niñas no van al matadero
Un silencio conveniente con el que convivimos, con el cual nos levantamos, con el cual nos vestimos, nos sentamos a la mesa y nos vamos a dormir todos los días, y el cual evitamos con muecas de risa y rubores evasivos. Con el cual maquillamos las heridas y los moretones.
Déjame mostrarte algo que debes saber, una verdad mortal. Que debes soportar sobre tus hombros el resto de tu vida.
No puedes vivir sobre las lagrimas y la sangre que cimientan tu falso y cruel paraíso.
Vives en un edén construido sobre el infierno. Como una niña que vive en una linda casa sobre la carnicería de su papa, y un día baja al sótano.
Espere.. las niñas no van al matadero.
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